¿Cómo saber qué leer para una investigación en ciencias sociales o humanidades?

Una vez uno tiene más o menos claro el tema y ha hecho el ejercicio de delimitar, viene el momento de buscar la bibliografía para la investigación. Sobre cada tema hay con seguridad cientos de textos que se encuentran fácilmente en Internet y en bibliotecas pero, ¿cómo saber qué leer primero y qué después?

En realidad no hay una fórmula universal para responder esa pregunta. Así como hay quienes se van encontrando con la bibliografía de forma más o menos improvisada, también hay quienes hacen una exploración sistemática. Cualquiera que sea el método (y en realidad uno termina haciendo de todo un poco), un consejo que es válido en la mayor parte de los casos es que vale la pena empezar con las obras más consultadas por los demás académicos que trabajan el tema en cuestión. Dicho de otro modo, conviene enterarse de qué han estado discutiendo las personas con las que uno pretende conversar.

El método que yo utilizo para enterarme de esto, inspirado en las sugerencias que hace Umberto Eco en Cómo se hace una tesis, consiste en hallar los textos más citados haciendo una hoja de cálculo con los apellidos de los autores que aparecen en las bibliografías.

Mi punto de partida es una indagación preliminar en buscadores de Internet. Uso las palabras clave del tema a investigar en inglés para encontrar los nombres de los autores con mayor reconocimiento internacional. Consulto dos buscadores: Google y Duckduckgo. Este último, menos conocido, no hace perfiles de usuario ni modifica la búsqueda, de manera que arroja resultados un poco diferentes.

Seguidamente, busco en la Wikipedia las obras más importantes y recientes de los autores hallados. Si uno tiene suerte, estas obras se podrán descargar de Internet gratuitamente, pero lo más probable es que sea necesario adquirirlas o pedirlas prestadas en una biblioteca.

Una vez tengo la obra, me dirijo a la bibliografía y copio todas las referencias en una hoja de cálculo (recomiendo LibreOffice Calc en lugar de Microsoft Excel porque me parece innecesario pagar una licencia por una herramienta de cómputo básica y porque usando software libre uno apoya las comunidades de conocimiento abierta). En la primera columna de la hoja de cálculo debe estar solo el primer apellido de cada referencia bibliográfica; en la segunda el resto de la referencia; y en la tercera, la fuente de origen. En la siguiente imagen se puede ver un ejemplo, resultado de una primera búsqueda sobre alfabetización y antropología:

La tabla hay que alimentarla con la bibliografía de al menos un centenar de obras para que el resultado sea significativo, por lo que será necesario tener múltiples fuentes de información.

Además de los buscadores de Internet, otra fuente de obras con reconocimiento internacional para extraer bibliografías son las bases de datos por suscripción. Las bibliotecas suelen tener acceso a varias de ellas y vale la pena intentar en al menos tres. En español recomiendo Redalyc que es de acceso abierto, pero en la biblioteca pueden ofrecer otras bases de datos restringidas que pueden ser útiles. Si son muchas, un buen criterio para escoger, al menos en este momento inicial, es que se puedan descargar los textos completos de las obras, puesto que uno necesitará acceder a la bibliografía para alimentar la hoja de cálculo.

Una vez escogida la base de datos, uno ingresa sus palabras clave en la sección de búsqueda y el resultado será una lista de varios cientos de artículos o libros. Uno debe seleccionar únicamente aquellos cuyos títulos parezcan interesantes, hasta reducir la lista a unas pocas decenas. Esta selección se reduce a su vez leyendo los resúmenes, de manera que al final uno escoge alrededor de una docena para descargar. Una vez descargadas, se copian íntegras las referencias bibliográficas a las tres columnas de la hoja de cálculo.

El problema de los buscadores de Internet y de las bases de datos restringidas (con excepción de Redalyc) es que tienen un fuerte sesgo en favor de Estados Unidos y Europa. Para hallar referencias de Latinoamérica, una fuente importante son las tesis de grado elaboradas en las universidades locales. En ocasiones hay repositorios donde se pueden descargar las tesis (por ejemplo en la Universidad Nacional de Colombia y en la Pontificia Universidad Javeriana), pero otras veces es necesario desplazarse hasta la biblioteca de universidad para acceder a ellas. El procedimiento para seleccionar las tesis y extraer sus bibliografías es semejante al que se utiliza para las bases de datos: seleccionarlas por el título, luego por el resumen y, finalmente, copiar las referencias a las tres columnas de la hoja de cálculo.

La última fuente, aunque no la menos importante, es pedirles recomendaciones bibliográficas a las personas que puedan estar enteradas del tema. Estas personas suelen dictar cursos relacionados en universidades o investigadores que participan en eventos como congresos o coloquios. Si a uno se le dificulta hablar directamente con estas personas, siempre puede conseguir los programas de las clases o las memorias de los eventos en Internet o en bibliotecas.

El resultado de esta indagación será una hoja de cálculo con algunas miles de referencias bibliográficas provenientes de diversas fuentes. Si uno organiza esta información por orden alfabético podrá identificar a simple vista cuáles son los autores más citados porque sus apellidos se repiten muchas veces en la tabla. Si uno quiere tener un resultado automatizado, puede utilizar la función Tabla dinámica (Pivot Table) que le permite hacer la cuenta de forma rápida y exacta. Los autores que encabecen la lista de los más citados son aquellos que uno no puede dejar de leer en detalle para formular el proyecto, ya que serán acerca de los cuales conversa la comunidad académica.

Yo recomiendo empezar por las obras de estos autores que parezcan ser estados del arte o manuales introductorios, especialmente si son recientes, para hacerse una idea general de los temas a tratar. Después, sugiero ordenar las lecturas de la más antigua a la más reciente, para rehacer el camino de los debates que ha habido en la comunidad. Basándose en estas lecturas, el planteamiento de la investigación será pertinente para la comunidad académica y estará al día en las teorías y metodologías que se pueden usar.

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