Una reflexión en torno la reivindicación de la lengua Lhimasipij: procesos de una experiencia de vida

Masipijni – Inoscencio Flores Mina

Fuente: Fotografía tomado por Carlos Alberto Cruz González. Imagen: Cerro de Postectitla, Chicontepec, Veracruz, México.

Sugiere pensar en la idea de que pertenecer a un pueblo originario en México, es sinónimo de pobreza, de desprecio, de gente sin razón, que históricamente han sufrido durante los últimos 500 años, y que se ve reflejada en los pueblos masapijni’ (tepehua), Náhuatl, Hñuhü (otomí) y otros de la zona norte del Estado de Veracruz, generando con ello la desigualdad social; un desequilibrio que ha vulnerado no solo los derechos los hombres y de las mujeres de este sector, sino que ha atentado con su vida, territorio, sus conocimientos, la propia lengua, y su cosmovisión se les ha reducido a llamarles “creencias”.

Lo anterior, me permite reflexionar sobre mi pueblo masapijni’ y el trato que se le ha dado por considerarse un pueblo minoritario, y con ello se me viene en la mente el poema de Gustavo Pereira, “Sobre Salvajes”[1] que fue leído el día de la aprobación del Capítulo de Derechos de los Pueblos Indígenas de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, año 1999, que muy oportunamente lo retransmite la radio emisora XHFCE 105.5 en FM. “La Voz Campesina” desde Huayacocotla, Veracruz; cuya lectura refiere en lo siguiente:

 “Los pemones de la Gran Sabana llaman al rocío
chiriké-yeetakuú, que significa saliva de las estrellas;
a las lágrimas enú-parupué, que quiere decir guarapo de los ojos,
y al corazón yewán-enapué: semilla del vientre.

Los waraos del delta del Orinoco
dicen mejokoji (el sol del pecho) para nombrar al alma.
Para decir amigo dicen ma-jokaraisa: mi otro corazón.
Y para decir olvidar dicen
emonikitane, que quiere decir perdonar.

Los muy tontos no saben lo que dicen.
Para decir tierra dicen madre.
Para decir madre dicen ternura.
Para decir ternura dicen entrega.

Tienen tal confusión de sentimientos
que con toda razón
las buenas gentes que somos
los llamamos salvajes.”

El  poema en sí nos invita a pensar en la realidad que hemos vivido, por ello, desde lo personal recuerdo que en la etapa de transición de niño a adolescente cuando recién entraba a la secundaría, me hacía la idea de adoptar la lengua español y orillar mi lengua Lhimasipij (tepehua), curiosamente el motivo en esa época para mí era simplemente porque escuchaba en la comunidad de que nuestros padres y madres se les maltrato, se les violentó por hablar el Lhimasipij mientras cursaban la primaria, se trató de despojar parte de su identidad.  Además, en la escuela sino te expresabas “bien” en español, automáticamente pasabas ser el blanco de discriminación por compañeros y compañeras que simplemente no pertenecían en la cultura propia.

Al paso de los años, después de un proceso de reflexión en mis tiempos en la Universidad Veracruzana Intercultural (UVI) cursando la Licenciatura en Gestión Intercultural para el Desarrollo (LGID), puedo confirmar que reivindiqué mi forma de pensar y actuar, y se germina un criterio personal de reincorporarme y refuncionalizar mis prácticas culturales, considerando también los conocimientos que en la UVI he recogido, pero con una visión de lo que le llaman intercultural y holístico.

Fuente: creación personal

Esta nueva corriente de pensamiento, coincide cuanto me integro al equipo de Fomento Cultural y Educativo A.C., en el proyecto Sierra Norte de Veracruz – Radio Huayacotla “La Voz Campesina” ubicada en Huayacocotla, un medio de comunicación que, a través de la palabra, el diálogo, la reflexión y el compartir se cumple con su propósito de ser una radio con pertinencia, por lo que busca con las comunidades y pueblos el Buen Vivir. Una visión de vida dónde en este mundo sea de todos y todas, un mundo donde quepan otros mundos, así como la reflexión que hace Ramos.

“Vivir mejor es un concepto individualista, pues si alguien vive mejor ello implica que hay otro que vive peor. El Buen Vivir hace referencia a vivir en armonía, en equilibrio, es decir, respetando y asumiendo las diferencias, la diversidad, junto con las complementariedades. Se trata también de un vivir bonito, bello, implica una estrecha relación con la naturaleza, la que no es concebida como un banco inagotable de recursos, sino como la Pachamama, la Madre Tierra con la que están en indisoluble relación. Allí florece la vida con belleza y prodigalidad, allí crece el alimento, que a su vez exige de parte de los pueblos el cuidado, el respeto, la atención, el trabajo colectivo, la minga. En relación a la Pachamama se vive el cultivo y la crianza de los animales, así como la danza y la fiesta, todo supone respeto a ciclos naturales, y la sacralidad está presente en forma continua. Trabajo, culto y fiesta son inseparables”. (2015, pag.214)

En esta experiencia radiofónica  es donde encuentro un modelo de comunicación que busca el Buen Vivir, y trata de accionar en su quehacer diario el acompañamiento organizativo de las comunidades de la región Huasteca Veracruzana donde conviven los pueblos Masapijni, ñühu (otomí), náhuatl, Tutunakú, tének y mestizo, que busca a su vez  la promoción y reconocimiento de los derechos humanos, lingüísticos y culturales de los pueblos indígenas, además de la defensa de su territorio; una radio que usa el lenguaje de la gente (el Lhimasipij, náhuatl, nühu), y que desarrolla sus programas con perspectiva de género, ente otras características.

Cuatro años en la universidad que sirvió como un proceso de reflexión en torno a a mi identidad cultural y lingüístico, y nueve años en la emisora XHFCE “Radio Huayacocolta” dialogando, compartiendo y acompañados (comunidad y radio) sobre las problemáticas que aqueja la sociedad en la región, pero también las situaciones a nivel nacional y el mundo, que no es uno ni dos, sino una serie de fenómenos que lastima a la sociedad en general y su entorno. Sin embargo, hago hincapié el estado en la que se encuentra el aspecto cultural y lingüístico en la región de la Huasteca veracruzana, sobre todo, del pueblo masapijni’.

En esta experiencia me di cuenta del deterioro cultural y lingüístico en las comunidades masapijni’ tanto de los municipios de Tlachichilco, Zontecomatlán, Ixhuatlán de Madero, en el estado de Veracruz; Huehuetla, Higalgo y Pantapec Puebla. Lo cierto es que en México se hablan 364 variantes lingüísticas, agrupadas en 68 agrupaciones lingüísticas y 11 familias lingüísticas, de acuerdo con el Catálogo de las Lenguas Indígenas Nacionales del Instituto Nacional de los Pueblos Indígenas que se elaboró en el 2009, lo que lo hace sin duda, uno de los países con mayor diversidad lingüística, y que “(…) ocupa el décimo sitio entre los estados del orbe. En América Latina, sólo después de Brasil, es la segunda nación con más lenguas originarias» (UNAM, 2021). Un patrimonio cultural que todos y todas debemos cuidar y fomentar. Sin embargo, también es cierto que la mayoría atraviesa una situación de riesgo inminente en la pérdida de las lenguas, y por lo tanto las prácticas culturales, como se menciona en el libro México. Lenguas Indí­genas Nacionales en Riesgo de Desaparición. INALI (2012).

Sin embargo, la valoración y el fortalecimiento no dependen solo de la voluntad individual sino también de las tendencias de cambio condicionadas por varios factores, por lo que es necesario señalar que, en los últimos 10 años, sea observado que los procesos de globalización económica han originado un proceso de asimilación cultural, entendida como una cultura dominante influye sobre otra, haciendo que esta pierda su carácter debido a que sus miembros cambian de conducta y adoptan nuevas costumbres, lo que favorece su dominio frente a otra. Según Hageger que existen tres causas principales para la perdida de una lengua que son las causas físicas, conceptualizadas a partir de la desaparición de todos sus hablantes, por cuestiones catastróficas, genocidios, epidemias y migraciones; por causas económicas y sociales, derivadas principalmente por la presión de una economía más poderosa, la creación de una clase social superior, la lengua dominante y la lengua dominada, entre otras; por causas políticas, que se concentran en la ideología del Estado, el lingüicida del Estado, los instrumentos de ejecución diferida como el ejército, los medios de comunicación y la escuela.

Ante estas situaciones que pone en riesgo el patrimonio lingüístico de la humanidad se hace necesario de plantear procesos de revitalización lingüística tomando en cuenta que cada lengua materna, representa una visión, una forma de ver el mundo de una manera diferente, que revela de dónde venimos, y, por lo tanto, las ideas y los saberes del pueblo en el que pertenecemos. Con esto quiere decir que la lengua Lhimasipij es importante porque es parte de nuestra identidad y el medio para la transmisión de conocimientos. A tener presente que las lenguas maternas, en especial la lengua Lhima’alh’ama’/Lhimasipij, cuenta con 8,884 hablantes (población nacional de 3 años y más) según los datos recuperados del Censo de Población y vivienda (INEGI) 2020, sin embargo, en el censo del 2010 se contabilizó un total de 10,427 hablantes de esta lengua, por lo que es claro que después de una década hay un descenso importante.

Por otro lado, el libro México, Lenguas Indígenas Nacionales en Riesgo de Desaparición (INALI, 2012), menciona que el grado de vitalidad del Lhima’alh’ama’/ Lhimasipij es variable, por ejemplo, el Lhimasipij o tepehua del oeste se encuentra en riesgo no inmediato de desaparición, mientras que el tepehua del norte está en riesgo mediano de desaparición y el tepehua del sur se halla en alto riesgo de desaparición. Actualmente existe una tendencia generalizada entre los jóvenes y los niños de usar el español como medio de comunicación, sin embargo, los adultos siguen usando el Lhimasipij/Lhima’alh’ama’ en los distintos ámbitos de la vida comunitaria.

Aunado a ello, podemos decir que los masipijni’ son un grupo etnolingüístico poco conocido por la sociedad nacional; son pocas las investigaciones generales que se han desarrollado a ellos. Por esta razón, se hace necesario hacer investigación, pero al mismo tiempo, general material que permitan la difusión y la enseñanza de la misma lengua al igual que resguarde el conocimiento y la sabiduría que en ello tiene.

Un acercamiento a la glotopolítica desde la perspectiva Lhimasipij

Todo inicia en una tarde con fecha 2 de agosto de 2022, cuando el tlamachtiketl Rafael Nava Vite de la Universidad Veracruzana Intercultural (UVI) en Veracruz, México, me hace la invitación en un chat de WhatsApp para sumarme en un curso de Intercomprención y Glotopolítica, que sería impartido por el Instituto Caro y Cuervo desde Colombia y que sería Virtual. Me dijo “¡Éntrale, es pesado, pero aprenderás cosas nuevas que te va servir y te ayudará para la maestría…!” lo que pasa no les he contado, pero, es que inicié la Maestría en Educación para Interculturalidad y la sustentabilidad en el Instituto de Educación de la Universidad Veracruzana en agosto 2022. ¡Qué locura! seguir formándome para ser esclavo formal. Igual y vamos conociendo otros pensares, aprender o desaprender, aunque es otra historia. El hecho es que entré el miedo y el reto de querer conocer de qué trata la Intercomprención y Glotopolítica estamos en este curso, tan estamos que aquí les estoy compartiendo.

En la primera sesión Daniel Rudas Burgos, muy amable nos recibió, y entre la emoción y el miedo también me presenté ante el grupo. Ahí comenzó todo, una nueva reflexión en torno a mi lengua Lhimasipij y las otras lenguas de estos mundos de mundos. Mundos multilingües que según datos del nuevo atlas lingüístico del mundo existe un poco más de 8 mil lenguas, que no todas están en una posición de reconocimiento y les den un valor como tal, lo que hace que exista un universo lingüístico desigual, que tan solo 700 lenguas tienen escritura y 80 lenguas cuenten con literatura ¿A qué obedece tal situación? A lo que me lleva pensar en este curso sobre los datos que hemos escuchado, de que existe un nivel de imperialismo lingüístico ejemplo de ello el inglés, una de las lenguas que se posiciona en el mundo capitalista y que, por lo tanto, en los centros educativos básicos y en las universidades enseñan inglés, con la idea de que si sabes este idioma tendrás más oportunidades en tu desarrollo profesional y con facilidad de integrarte en el mundo laboral, y así, hay otros idiomas que tienen la misma posición ante el mundo globalizado y capitalista, lo que pone en riesgo el patrimonio lingüístico de la humanidad.

Entonces ¿Cómo podemos fortalecer las otras lenguas? Cuando en el mundo existen 300 millones de entre niñas y niños que no pueden estudiar en sus propias lenguas, y cuando se buscan estrategias de enseñanza existen ciertas tenciones de que se retoman modelos que están fuera de contexto, el Marco Europeo, por ejemplo.

En México, se han desarrollado durante los últimos años una serie de reformas constitucionales en materia del reconocimiento los pueblos originarios mediante el ejercicio de sus derechos lingüísticos y culturales, sus formas de organización social y su diversidad cultural; permitiendo con ello, es establecimiento de acciones que apoyen el desarrollo social, cultural y económico de estos pueblos. De tal forma que, en la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, se establece la modificación en el art. 2 que reconoce la composición pluricultural de la nación mexicana sustentada originalmente en sus pueblos indígenas que son aquellos que descienden de poblaciones que habitaban en el territorio actual del país al iniciarse la colonización y que conservan sus propias instituciones sociales, económicas, culturales y políticas, o parte de ellas, siendo la conciencia de su identidad indígena el criterio fundamental para determinar a quienes se aplican las disposiciones de los pueblos indígenas, que permite tomar referencia sobre nuestros pueblos y el ejercicio de sus derechos. Lo anterior deriva del convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) en 1989, en el que se establece el reconocimiento de las aspiraciones de los pueblos indígenas y tribales a asumir el control de sus propias instituciones y formas de vida. Por otra parte, se ha establecido la Ley General de los Derechos Lingüísticos de los Pueblos Indígenas que determina que es derecho de todo mexicano comunicarse en la lengua de la que sea hablante, sin restricciones en el ámbito público o privado, en forma oral o escrita, en todas sus actividades sociales, económicas, políticas, culturales, religiosas y cualesquiera otras; y La Ley General de Educación que enmarca en su Capítulo V. Acerca de los Planes y programas de estudio. Fracción V: “El conocimiento y, en su caso, el aprendizaje de lenguas indígenas de nuestro país, la importancia de la pluralidad lingüística de la Nación y el respeto a los derechos lingüísticos de los pueblos indígenas”. Desde el referente de las nuevas políticas públicas, se tiene claro el marco para el ejercicio y promoción de los derechos de los pueblos originarios y afromexicanos.

No obstante, desde la realidad de los pueblos indígenas que habitan y se relacionan cotidianamente en los contextos multiculturales e interculturales de nuestro país, es de observancia que su ejercicio dista mucho en lo expresado en el papel, los procesos de discriminación cultural y lingüística aún son persistentes en los espacios públicos y privados; el ejercicio de comunicarse en una lengua en espacios escolares es aun castigado generando con ello procesos de castellanización para un proceso de colonización del pensamiento; en los espacios del ejercicio de la justicia y el ámbito la salud, no se cuenta con intérpretes y traductores en las lenguas originarias lo que desfavorece la atención de las necesidades primarias de los pueblos originarios. De esta forma, lo que se refleja es un proceso de incomunicación e incomprensión entre las personas.

Desde esta reflexión que se realiza, me viene a la mente la existencia de procesos de glotofobia culturalizados e institucionalizados en los espacios públicos y privados generando con ello procesos de aculturación, en el que las personas hablante de una lengua originaria transitan al uso de una lengua hegemónica que les permita tener un espacio y voz en un contexto determinado.

Desde la lengua Lhimasipij, debemos entonces pensar en la posibilidad de no solamente trabajar en un solo eje para el fortalecimiento y reivindicación lingüística, sino de visualizar un trabajo interdisciplinario y comunitario, tratando de establecer lenguajes comunes que permita resolver problemas que no se podrían resolverse de manera aislada. En este sentido, los procesos de revitalización de la lengua Lhimasipij y de otras lenguas se fomentarían mediante el uso de los medios de comunicación y las TIC’s, que permita también dar soluciones distintas a lo que podemos entender como una práctica de la glotopolitíca.

Fuentes de consulta:

Herrera Lemus, L. (2016). Derecho a la comunicación y modelos de medio democráticos para el Buen Vivir. En A. P. Sastre Católico, & e. al., Siembras del buen vivir. Ente utopías y dilemas posibles (págs. 73 – 90). Quito, Ecuador: ALER.

Ramos, Rosa (2015): Sumak Kawsay, suma Qamaña, tekopora vida buena. Una propuesta de la sabiduría indígena. En M. Trejo y R. Hermano (org.): La reforma de la iglesia en tiempos de discernimiento.Revista Misión. Montevideo.

INALI. 2009. Catálogo de las lenguas indígenas nacionales: Variantes lingüísticas de México con sus autodenominaciones y referencias geoestadísticas. México: INALI.

México. Lenguas Indígenas Nacionales en Riesgo de Desaparición» (2012): https://site.inali.gob.mx/publicaciones/libro_lenguas_indigenas_nacionales_en_riesgo_de_desaparicion/libro_lenguas_indigenas_nacionales_en_riesgo_de_desaparicion.html : «

Peligra la diversidad lingüística de México: https://www.gaceta.unam.mx/peligra-la-diversidad-linguistica-de-mexico/:


[1] https://radialistas.net/sobre-salvajes/

Publicado por masipijni-inoscencio

Soy masipijni; Gestor Intercultural para el Desarrollo, perteneciente a la cultura masipijni (tepehua) originario de la comunidad de Tierra Colorada, Mpio., de Tlachichilco, Veracruz. Desde mi referente cultural he tratado de aportar de los procesos revitalización, revalorización y refuncionalización de las lenguas originarias a partir del reconocimiento de los saberes, las experiencias y vivencias de nuestros padres y madres, de los que vivieron antes de nosotras y nosotros, lo que permite estar en constante resistencia ante los procesos colonizadores y eurocentristas que han permeado nuestro contexto. Ante ello, he encontrado en los medios de comunicación, en especial la radio, un espacio para esta lucha constante que nos ha permitido difundir y apropiar nuestra cultura desde y con nuestros pueblos, llegando a quienes han emigrado y que de alguna manera se han distanciado de sus raíces, por eso se dice que es una resistencia social que favorece nuestros pueblos.

Un comentario en “Una reflexión en torno la reivindicación de la lengua Lhimasipij: procesos de una experiencia de vida

  1. Estimado Inoscencio: creo que con tu trabajo demuestras lo especial y valiosa que es tu trayectoria vital y profesional. Ya desde el principio mostraste tu compromiso, haciéndote llamar por tu lengua. A partir de ahí, pudimos ir poco a poco descubriendo más sobre la lengua masipijni y sobre la importancia de trabajar con las comunidades indígenas y sus lenguas, devolviéndoles la voz, sin limitarnos a las que más se promueven. Tu texto es muy rico en informaciones, que nos ayudan además a quienes no nos llegan habitualmente estos datos, debido a la presión de las corrientes dominantes. Gracias también por la generosidad con las imágenes y las referencias. Un abrazo. Gonzalo

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