MÁS ALLÁ DEL MIEDO Y LA VERGÜENZA

Notas sobre mi experiencia de vida con el awapit y la cultura Awá

Julián David Vanegas  Barbosa

Hace un poco más de tres años, comencé a trabajar con las comunidades Awá de los resguardos asociados a la organización UNIPA[1]  en el departamento de Nariño. Durante este tiempo he tenido la oportunidad de caminar el territorio, compartir con algunas de sus comunidades y vivir en una de ellas. Agradezco con mucho cariño a las autoridades, comunidades y familias que me han  permitido compartir varias experiencias pedagógicas y lingüísticas de construcción colectiva, en camino al fortalecimiento del proceso de educación propia y el awapit. Espero, a pesar de las dificultades en el contexto social y las situaciones de salud que a veces se presentan, seguir  compartiendo, seguir aportando, seguir construyendo en colectivo.

En este breve escrito,   quiero compartir algunas de mis preocupaciones sobre el acelerado ritmo en que el uso creciente del español está desplazando al idioma awapit. Hago especial énfasis en dos razones que nacen al interior de las comunidades en medio de la dura realidad que viven en la actualidad: el miedo y la vergüenza. 

Son más conocidas, y quizás un poco más evidentes, las razones que vienen del exterior. En ellas, el español como lengua hegemónica, ejerce un fuerte dominio en las comunidades, sobre todo en aquellas más cercanas a la carretera o a los poblados urbanos: El sistema educativo en el que aún impera el español como lengua dominante, la fuerte influencia de los medios de comunicación, la presencia de colonos y grupos que ejercen poder económico y bélico en el territorio, entre otras. No obstante, considero importante acercarnos un poco más detenidamente a las razones que nacen del sentir de las niñas, los niños, los adolescentes, las jovencitas, los jóvenes, las madres, los padres, las mayores, las mayoras en sus espacios cotidianos familiares y comunitarios de comunicación, veamos.

El Miedo

En  el territorio Awá, el idioma de la guerra es el español. La realidad de conflicto armado, el sometimiento de las comunidades ante el exterminio que representa la invasión de la violencia en sus comunidades, está presente de manera constante: caminos minados, asesinato de líderes sociales, masacres a familias, reclutamiento forzado, suicidios, violaciones a niñas, jovencitas y mujeres, entre otros hechos son noticia cotidiana en las comunidades. La violencia se ha convertido en norma, y se dicta en un solo idioma.

Recién llegado a territorio Awá, comencé a hablar con indígenas de las comunidades, una de las primeras preguntas que solía formular era “¿Usted habla awapit?”. Un día, conversando con un guardia, le hice esta pregunta, él me dijo que no, me contó que sus padres sí hablaban, pero decidieron no hablarle en awapit, además le prohibieron hablar su lengua originaria desde chico, “Me dijeron que al que hablaba awapit lo mataban”, concluyó. Luego, seguí indagando y encontré que, efectivamente, muchas de las personas Awá de las generaciones más recientes no hablaban awapit porque sus mayores decidieron no transmitir más su lengua originaria por miedo a morir y a que mataran a sus hijos. La lengua materna de los padres y las madres que tomaron esta decisión es el awapit, el español que decidieron enseñar, es ese español que aprendieron para atender a necesidades básicas como comprar en la tienda y comunicarse con personas que venían de afuera. El miedo sigue allí.

La Vergüenza

He visitado familias  en las que ocurre lo contrario al ejemplo anterior. Las mamás, los papás, los tíos, las abuelas y  los abuelos hablan muy bien el awapit y hablan a los niños y las niñas en awapit, pero estos deciden contestar solo en español, ¿por qué?. Un día entramos a la comunidad de Pialquer en el resguardo El Gran Sábalo para realizar unos talleres con docentes y la comunidad. Pialquer, es una de las comunidades Awá, en las que todas las generaciones hablan muy bien el awapit. Uno de los profesores (no indígena, hablante de español),  preocupado, en  medio de la actividad, nos contó que, un día durante su clase, se acercó a escuchar lo que hablaban dos de los niños durante su clase; uno hablaba en awapit, el otro le decía “no hable esa lengua fea”. Sin duda, la lengua dominante en el contexto escolar de los niños y las niñas es el español;  el profe, sin saberlo, estaba contribuyendo a fortalecer el estatus de esta lengua sobre el awapit. La fuerte presencia del español en el contexto escolar y otros contextos genera vergüenza de hablar awapit, incluso en las comunidades cien por ciento hablantes.

Desafortunadamente esa es la realidad del awapit, en muchas comunidades: transita de manera constante entre el miedo y la vergüenza.

Caminando más allá del miedo y la vergüenza

En una entrevista, con un docente investigador y hablante de Awapit, le pregunté ¿Qué es lo que más le gusta del Awapit?  Él me recordó la historia de una visita que realizamos en el año 2019 a una comunidad donde ya las nuevas generaciones no hablan el awapit, solo algunos mayores, la comunidad de Piedra Sellada. Este es el relato:

 Nosotros entrabamos con la consejería de educación, allí, íbamos dos compañeros, éramos hablantes, entonces nuestro diálogo era en idioma awapit, entonces esa era la conversación. La persona que iba adelante era el mayor, iba como poniéndole cuidado, pues no pronunciaba, no decía nada, no intervenía. Entonces a nosotros se nos dio por esa curiosidad de lanzarle una pregunta al mayor que seguía adelante. Cuando preguntamos, nosotros preguntamos en idioma, “¿Amane Awapit paran pian?” ¿Acá todavía conversan Awapit? Cuando nosotros dijimos eso, el mayor dirigió la mirada hacia nosotros y nos respondió en idioma awapit. Eso parecía una conexión, pues yo viví esa sensación que, pues yo no lo puedo explicar, pero era esa sensación de hermandad, esa sensación de que estaba él allí. Cuando nos dirigimos en idioma hubo mucha más confianza, mucho más diálogo, mucha más pureza, los ojos vibraban de la emoción, parecía que nos habíamos encontrado entre los pueblos, mientras que en castellano no sentíamos esa relación de hermandad, esa relación de familia. Entonces, yo siento que el castellano, de alguna manera nos ha distanciado de lo que nosotros somos. Mientras que nuestra lengua, como es una lengua que es de nosotros , que está en nuestras venas, que está en nuestro corazón, que está en nuestra memoria, entonces, cuando sentimos ese dialogo, sentimos ese apego, sentimos ese amor que está allí, sentimos que allí está la esperanza, sentimos que allí está el futuro de nosotros. Entonces me pareció un momento histórico de vivir esa sensación, hasta el mayor mismo, porque sentí que allá, al no hablar el idioma awapit, se siente como solitario, sin el calor de la sabiduría, de la palabra, de la familia” (Entrevista a Javier ramiro Guanga 11 de junio de 2021)

Solo llegando al corazón de las comunidades, fortaleciendo las conexiones desde el caminar,  conversando y construyendo en colectivo, es posible que  el uso awapit transite hacia el valor y el orgullo.

Bogotá D.C, julio 7 de 2021


[1] Asociación de autoridades Unidad Indígena del Pueblo Awá

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